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domingo, 30 de junio de 2013

La España blaugrana


El fútbol es de los centrocampistas, ha repetido Guardiola más de una vez, como un encendido elogio a la importancia de la técnica y el control del juego como fundamento de las victorias.  En sus cuatro años como técnico del Barça hizo depender el estilo de juego de la asociación entre Xavi Hernández, Iniesta, Busquets y Cesc Fábregas, que hoy son también el alma de la selección española más laureada de la historia. Como bicampeona europea y campeona del mundo, España ha disputado la Copa Confederaciones, y gracias a ese fútbol combinativo y preciso de los mediocampistas del Barça, por el que apostaron sin dudarlo Luis Aragonés y Vicente del Bosque, también está en disposición de disputarle a Brasil el único título que le falta en su largo ciclo de éxitos.


Como reflejo de lo que ha sido el torneo y el camino de España hasta la final en Río de Janeiro, la FIFA ya ha filtrado que Iniesta puede ser elegido como mejor jugador del torneo . Gane o pierda España y reciba o no el trofeo, es un gesto de merecido reconocimiento a la labor del jugador del Barça en el combinado de Del Bosque. Justo en el país que más ama el fútbol,  que ha encumbrado a los más grandes centrocampistas de la historia, el premio a Iniesta lo sería también a la apuesta de España y  tendría un importante valor simbólico. Sería también premiar a la creatividad con el balón y a la importancia del estilo con los que España, apoyada en el Barça, se ha servido para dar un gran salto de calidad. Y sucedería en un Brasil entregado a Neymar, pero que añora más talento en la ‘canarinha’. El país que entronizó a los Pelé, Tostao, Zico, Falcao y Sócrates admira hoy el juego español porque ve retratados en su rival las virtudes que no tiene, la imaginación y clarividencia de jugadores como Xavi, Iniesta o Cesc. 


Por primera vez en la historia, España se enfrenta a Brasil sin complejos, con los papeles en el campo muy cambiados. En el mítico Maracaná, la cinco veces campeona del mundo reconoce a los españoles el papel de favoritos, por su capacidad para dinamizar los partidos y defenderse con el balón cuando le apremian. Es la España blaugrana la que brilla ahora con el ‘jogo bonito’ y  la que seduce al mundo con su confianza para divertir y dominar.

Publicado en www.diariogol.com

viernes, 30 de noviembre de 2012

La Gala del Barça

Messi, Iniesta y Ronaldo. Eric Gaillard (Reuters)

Una de las enseñanzas que ha dado el Barça al mundo es que no sólo importa ganar, sino que es mucho más importante la forma en que se logran los triunfos.  Lo que se admira del equipo azulgrana son los valores que muestra, el respeto al adversario, la solidaridad en el esfuerzo y, sobre todo, su capacidad de superación tras los éxitos. La Gala de la FIFA reconocerá otra vez todo ese compromiso, aunque los premios sean individuales y los honores se los lleven Messi, Iniesta y Guardiola. Los tres han vuelto a ser nominados por todos los éxitos del grupo, que tendrá, además, hasta 10 de sus jugadores entre los aspirantes a entrar en el Equipo del Año. Es un reconocimiento unánime a la filosofía marcada por el Barça para forjar jugadores en la cantera y, especialmente, a la ambición para crear este ciclo triunfal.

Tampoco hay dudas sobre la superioridad de Messi, que apunta a ganador para romper todos los récords y ser el primer futbolista en conquistar cuatro Balones de Oro consecutivos. Por sexta vez, el  ‘10’ del Barça figura en la lista de los tres mejores del año --junto a Cristiano Ronaldo e Iniesta--, recompensa a una temporada espléndida y difícil de mejorar. Con su incomparable alma competitiva, Leo ha vuelto a aumentar partido a partido sus desafíos:  ha sido Bota de Oro en el 2012 y está a solo tres goles de los 85 que marcó como techo, en  una sola temporada,  el alemán Gerd Muller.  Sus méritos merecen toda clase de elogios y los ha resumido descriptivamente el brasileño Ronaldo Nazário: “Messi está un peldaño más arriba que los demás”.  Más reveladora aún es la admiración que despierta en excompañeros como Etoo:  “Hace cosas que  nadie ha hecho nunca y nos hace soñar a todos”.

Iniesta y Messi celebran un gol con el Barça. AFP
Además de sus méritos en el campo y sus genialidades con el balón, lo que se valora de Messi es su singularidad. Como los buenos líderes, Leo va por la vida sin intención de serlo. Y su humildad y sencillez también se volverán a aplaudir en Zúrich, tanto como las de  Iniesta, que merece igualmente el premio por su contribución al espectáculo y por ayudar a Messi a ser el mejor jugador del mundo. Estar entre los finalistas de la FIFA es ya un gran éxito, pero, además, las estrellas del Barça se llevarán otro trofeo más especial,  el aplauso a la ejemplaridad de su labor colectiva. El mundo del fútbol se rinde a esa obra coral que enseña que con unidad, confianza y sacrificio todo se puede conseguir.

Publicado en www.diariogol.com 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Iniesta alza la voz


Cuando habla en los estadios, como  lo volvió a hacer con la camiseta de España en Panamá, Andrés Iniesta es la elegancia del fútbol, talento puro en el campo y discreción fuera de él. Lo que más gusta a los técnicos es su carácter disciplinado y su capacidad para asimilar todas las situaciones. No suele quejarse. Sólo muy de vez en cuando, eleva su voz para hacerse oír sin el balón y cuando eso ocurre es síntoma de algún problema. Iniesta ha querido ahora lanzar un mensaje sobre sus reiteradas suplencias en la Liga. Ha venido a recalcar que no es “normal” que Tito Vilanova le deje tantas veces seguidas en la suplencia. Si el motivo lo han provocado los cuidados y la recuperación de su reciente lesión, parece que no se lo han aclarado.

Más que una queja, lo que ha hecho Iniesta es marcar la raya y defender su ascendencia en la plantilla y su peso en el equipo titular del Barça, al mismo nivel que los Messi, Xavi o Puyol. Nadie en el Barça cuestiona su jerarquía, y tampoco lo ha hecho Vilanova, pero la competencia en el mediocampo azulgrana ha crecido desde la llegada de Cesc Fábregas y el técnico aún no ha dado con la fórmula mágica. La gestión de ese rompecabezas, con la alternancia de los sistemas 4-3-3 y 3-4-3, todavía sigue siendo una de las asignaturas pendientes por parte del sucesor de Guardiola.  El encaje de cuatro centrocampistas, con Cesc e Iniesta al lado de Xavi y Busquets, está provocando fisuras defensivas que han justificado los cambios en las alineaciones para disgusto de los propios jugadores. Primero se lamentó Cesc y ahora lo ha hecho Iniesta, suplente en cuatro partidos.

Cesc  ha jugado todos los encuentros en la Liga y su rendimiento, creando espacios para Messi, ha ido claramente al alza y en beneficio del equipo, pero en cada ocasión que ha coincidido con Iniesta los destellos de calidad no han ocultado las dudas sobre un rendimiento inestable.  Tampoco el ‘8’ del Barça despunta a su más alto nivel cuando le obligan a jugar como extremo. Es la actual disyuntiva por la que transitan Vilanova y el Barça, un proceso de evolución en el que se juntan la elevada competitivad que tiene la plantilla, la obsesión del técnico por recuperar a jugadores con el ánimo bajo y la búsqueda de diferentes sistemas que puedan hacer frente a las estrategias defensivas de los rivales. Todo junto ha propiciado la rotación en las alineaciones.

 Si la verdadera medida del liderazgo es la influencia,  Iniesta es difícilmente reemplazable. Nadie le iguala en su su capacidad para elevar el listón del Barça, y desde esa certeza muestra ahora su contrariedad por jugar algo menos de lo que quisiera. Pide  explicaciones de Vilanova, que quizá el técnico no ha querido o no ha sabido darle. Parece un gesto simple, que bastaría para no aumentar el problema.

Publicao en www.diariogol.com

domingo, 1 de julio de 2012

Aprender a ganar


España ya tiene su hito en el fútbol mundial. La selección ganó su tercera final en los últimos cuatro años y el partido de Kiev se recordará ya por la proeza de haber conquistado tres títulos internacionales consecutivos, lo que no había conseguido antes ninguna otra selección. Hace casi dos años que España no recibe más de un gol en un partido oficial y ha encajado uno solo en contra en esta Eurocopa. Una estadística impresionante, que avala el trabajo de Del Bosque y sus jugadores. Ese es el nuevo dato que añade España a ese estilo técnico y atrevido que le ha llevado a lo más alto, un fútbol plagado de centrocampistas cuya mayor virtud es saber defenderse en torno a la posesión del balón. Una apuesta admirada ya en todo el mundo. En esta ocasión, España ha dado además un curso de cómo defender el título de campeón a partir de un excelente despliegue de sus defensas. Y es otro paso adelante.

La selección de Del Bosque ha sorprendido en la Eurocopa de Polonia y Ucrania por su capacidad para madurar los partidos desde una buena contención. Lo ha hecho con variantes tácticas distintas, con Cesc de falso delantero, con Torres de goleador,  o con la velocidad de Pedro y Navas en las bandas. Recursos que hablan de un equipo bien trabajado desde la dirección técnica, con el criterio de que los partidos pueden jugarse con estrategias distintas en los dos tiempos. El mérito del seleccionador ha sido la elección de recursos insospechados para saber jugar a contracorriente, que han culminado en la soberbia exhibición frente a Italia. España deja para la historia un partido casi perfecto, con un resultado abrumador ante una selección  a la que, salvo en los penaltis de hace cuatro años en Viena, nunca se había ganado en partido oficial. Mejor, imposible.

En esta Eurocopa quedarán imágenes para el recuerdo, como las paradas de Casillas, el penalti de Sergio Ramos al ‘estilo Panenka’, los pases milimétricos de Xavi, la contundencia de Piqué, la velocidad de Jordi Alba, la armonía en el campo de dos mediocentros, Busquets y Alonso, los regates inverosímiles de Iniesta, la profundiad de Cesc moviéndose entre líneas y su penalti decisivo frente a Portugal o los remates precisos de Torres, elegido máximo goleador del torneo. Pero, sobre todo, lo que la final engrandecerá es el brillo del conjunto, un grupo extraordinario de jugadores que con su unidad, coraje y valentía  han llevado a vivir la época más gloriosa del fútbol español.

Nada es casual, y menos en los triunfos. Los resultados de la selección han llegado gracias a un cambio de estructura, mejor planificación en los clubs con el trabajo de cantera, y una mayor profesionalidad, junto a más capacitación técnica de los entrenadores. El liderazgo europeo de Barça y Madrid es uno de sus reflejos, y ha coincidido también con que algunos de los mejores jóvenes jugadores del país han probado la aventura de salir al extranjero, rompiendo barreras y miedos en las otras ligas. Así es como España ha borrado definitivamente los complejos con el pasado. Lo más importante que se aprende cuando se gana es que se puede ganar, y ese es justo el gran mérito de Del Bosque: la convicción. Ha sabido crear las condiciones ideales para conducir al éxito a una generación de futbolistas 
privilegiada e irrepetible.

jueves, 21 de junio de 2012

El momento de Cesc


Enrarecidos por las dudas externas y las críticas a las alineaciones de Del Bosque, España se enfrenta a Francia sometida a la presión de tener que sentarse en el diván, para descubrir nuevamente la esencia y secreto de sus éxitos. La selección ha tenido momentos buenos, regulares y malos en sus tres primeros encuentros, pero los más radicales y duros con el seleccionador por sus elecciones en la Eurocopa no dan tregua ni tiempo. Y se ponen una venda en los ojos para olvidar ahora la historia de decepciones que marcaba a la selección antes de que Luis Aragonés, y luego Del Bosque, apostaran por un estilo de juego basado en la técnica, juego de posición, movilidad y capacidad de improvisación de los jugadores del Barça. Así cambió España y así, con el estilo de toque y posesión que  ha encumbrado a los azulgranas, también llegó la selección a lo más alto, en la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010. Los éxitos deberían tener más peso, y esa falta de confianza que se detecta en el entorno está enojando mucho a Del Bosque, al que también se le han visto dudas en Gdansk.


  
Amante del equilibrio en sus equipos, siempre aferrado al doble pivote con Alonso y Busquets, el seleccionador es el primero que debería dar ahora un paso al frente, y apostar decididamente por reforzar la identidad y estilo de España que, como al Barça, le ha resultado más rentable. Hay una certeza, y es que los mejores minutos de España en Polonia han sido con Cesc Fábregas y Iniesta juntos en el campo, y el mayor número de jugadores del Barça asociándose. Para enfrentarse a una Francia también llena de problemas internos y descalificaciones, tras su inesperada derrota frente a Suecia, a la selección le es necesario, más que nunca, recobrar la seguridad y la confianza perdidas. Y pasa por reencontrar también la fluidez, el ritmo, la sincronización y el entendimiento en el campo, que serán más fáciles con Xavi volviendo a canalizar el juego, y sintiéndose reforzado por  Piqué, Busquets, Iniesta, Cesc y Pedro, sus socios en el Barça. Una vuelta a los orígenes, la columna vertebral con la que se triunfó.

Nunca España ha ganado a los franceses en competición oficial. De seis partidos en los grandes torneos, España ha perdido cinco y empatado uno (en la Eurocopa de 1996, en la fase de grupos). Es sólo la estadística, que está para romperla, pero no son los ‘bleus’ un rival para andar con dudas, y menos cuando todo el país empuja a Benzema y Ribéry para que den el máximo de una vez y lideren al equipo en el momento decisivo. Lo decía Iniesta, apelando al sentido común: “Que la gente esté tranquila, deben confiar en nosotros. La selección se ha ganado un respeto a base de partidos, victorias y el buen nivel de sus jugadores. Cuando ganas mucho, hay que saber que también es difícil superarse o mantenerse. Ese es nuestro reto”. Y el de Del Bosque también parece claro: volver a poner en el campo al grupo que más rinde y se hace respetar.

No ha estallado aún la gran España, y frente a Croacia, hubo fases de todo tipo. Momentos en los que la selección dominó y estuvo sólida, combinados con otros de vacilación y nerviosismo. No es fácil jugar cuando sabes que el empate vale, y el equipo lo acusó, pero faltó compenetración y clarividencia en el mediocampo, el habitual punto fuerte de los españoles. El reencuentro con la personalidad de la selección sólo llegó cuando Cesc –motivado y en forma tras su lesión-- entró en el campo. Fue con su juego dinámico, búsqueda de los espacios, capacidad de improvisación y llegada al área cuando España logró el gol salvador. Del Bosque debió tomar nota y ahora está obligado a actuar. Volver a la esencia del Barça es el camino para intimidar de verdad a la Francia más imprevisible.


viernes, 21 de octubre de 2011

La esencia es Iniesta

Antes de disputar la final de la Champions, Álex Ferguson  reflexionó sobre la dificultad de frenar el poderoso ataque del Barça. “Si te tapas por el lado de Messi, Iniesta te fulmina”, sentenció el  técnico del Manchester United. Estaba elogiando al jugador más diferente, esencial  e  influyente del equipo azulgrana.  La importancia de Iniesta en el estilo y juego del Barça cobra más fuerza cuando no está. No tiene sustituto, por sus características técnicas, por lo que aporta a la combinación y la amenaza persistente que genera. La calidad de la plantilla azulgrana ha hecho que su ausencia por lesión haya pasado bastante desapercibida, pero el regreso de ‘Don Andrés’ era esperado por Guardiola, porque Iniesta representa la esencia del equipo.


Dinámico, motivado y clarividente, el ‘8’ azulgrana fue ayer un soplo de aire fresco en un partido espeso. Él representa el contrapoder de Messi sobre el césped, capaz de resplandecer cuando -- como anoche ante el correoso Victoria Plzen--  ‘La Pulga’ no encuentra el camino del gol. Nadie filtra el pase como Iniesta, nadie piensa y ordena como él. Su majestuosa pared con Messi, que abrió el triunfo ante los checos, valió por todo un partido.  Espectacular en el despliegue de recursos, Iniesta  controló el ritmo, guardó la pelota y desbordó rivales con la facilidad de los elegidos. 

Publicado en Diario Público      20-10-2011