miércoles, 6 de febrero de 2013

El ‘bolo’ de Qatar


Las dificultades financieras por las que pasan algunos clubs de la Liga española están dibujando un panorama dramático, que ha exigido una reacción desde los organismos de poder del deporte. Al fin, se han decidido a poner un límite al descontrol en los fichajes y a una imparable deuda, que ya supera los 3.500 millones. Esa triste realidad de muchos clubs españoles, en concurso de acreedores y al borde de la quiebra, retrata con crudeza un modelo económico insostenible. Es el lado negro del fútbol español que contrasta, paradójicamente, con la bonanza que vive la Federación Española de Fútbol y su inagotable explotación de los éxitos de la selección.

El miércoles que viene España jugará un nuevo amistoso, esta vez frente a Uruguay y en Qatar, el país que está ahora en el punto de mira por sus ‘generosos’ patrocinios deportivos --entre ellos, el Barça— y las sospechas de corrupción para hacerse con la organización del Mundial 2022, denunciadas por el semanario ‘France Football’. Han salpicado a una trama de dirigentes, entre los que están Ángel Máría Villar y Sandro Rosell.  Nunca ha habido transparencia en el dinero que financia el Emirato y, en medio de los supuestos favores y pactos ocultos, lo único cierto es que la Federación se embolsará tres millones de euros por un ‘bolo’ con sus internacionales. Continuará así con una rentable explotación del título mundial por todos los continentes, medida paliativa para sus arcas y que ha permitido al presidente Villar renunciar a las subvenciones del CSD y, de esta manera, a la fiscalización de las cuentas federativas que le pusieron contra la pared.

 Los partidos de España y el prestigio actual de sus futbolistas esconden la situación límite de muchos de sus clubs, y la pérdida de prestigio de la Liga, mal gestionada y peor administrada. La situación la quieren paliar ahora la LFP y el CSD con un nuevo reglamento económico que, a partir de la próxima temporada, controlará a aquellas entidades que no tengan saneadas sus cuentas para impedirles fichar. Son tiempos de apretarse el cinturón, salvo para la Federación, que exprime a los internacionales españoles con alegría, buscando el dinero allá donde sea, Panamá, México o los petrodólares de Qatar. A Villar, preocupado únicamente por los contactos internacionales, le sigue yendo bien mirar para otro lado. 

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domingo, 27 de enero de 2013

La belleza del riesgo



Igual que los alumnos de más talento, el Barça supera todos los exámenes difíciles con apabullante solvencia. Es en los retos en los que se le exige el máximo cuando brotan todas sus mejores virtudes. Esta vez sucedió en Málaga, en condiciones adversas, rival reputado y campo en malas condiciones, y en un momento en que era cuestionada su supervivencia en la Copa, pero ya viene siendo un desenlace habitual que, con todo en contra, irrumpa la airada reacción de sus jugadores, más audaces, imprevisibles y ambiciosos que nunca. Ante la tensión, el nuevo Barça no se arredra. Al contrario, se autoimpone más riesgo y valentía.

 No es bueno que la calle dude, ni que lance el interrogante sobre si, como el invencible Aquiles, el gigante blaugrana puede tener un punto débil. Vista  la ferocidad con la que reaccionaron los jugadores del Barça, al menos quedó claro el carácter indómito de un equipo que está revolucionando su propio estilo de juego alejándose de la obsesiva seguridad y control que le caracterizó. Al Barça de Vilanova y Roura le gusta la improvisación, genera estudiados desequilibrios, busca el ímpetu y el descontrol, y esa es la manera con la que los técnicos están alimentando este año los nuevos desafíos.

 Si Guardiola fue un maestro en aplicar el control estricto del ritmo de los partidos, obligando a los jugadores a dominar con disciplina todas las posiciones,  en la nueva etapa domina el atrevimiento. Hay cierta liberación en las nuevas bases del estilo de juego, bajo la consigna de imprimir más ritmo, mayor velocidad y mucho más riesgo. Es un grado más en la evolución del estilo, que en la defensa lo ilustra Piqué, liberado para lanzarse a atacar y hasta marcar un gol como delantero centro, y en el ataque se concentra en Cesc Fábregas, convertido en un futbolista omnipresente.  


Piqué y Cesc representan la notable evolución del Barça, su nuevo paso adelante, y casualmente fueron ambos dos de los jugadores con los que Guardiola no acabó de congeniar bien. Con ellos, Vilanova se ha atrevido a hacer un Barça más descontrolado --lleva 37 goles encajados en 34 partidos y ha encajado 8 goles en los últimos 4--, sin el control de los ritmos que tenía antes ni tanta autoridad, pero abrumadoramente letal. Un equipo imparable por su conjunción, convencimiento y capacidad para asociarse hacia el gol.


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sábado, 19 de enero de 2013

Las razones de Valdés


Nada es para siempre y menos en el fútbol, y esta vez Víctor Valdés nos lo ha recordado con crudeza, dejando de lado cualquier tentación al sentimentalismo. El portero indiscutible del Barça, adonde llegó con 10 años, ha roto la armonía y le ha comunicado al club que no quiere renovar su contrato, que expira en junio del 2014. Se lo ha dicho a los representantes de la directiva sin entrar a negociar, sin valorar siquiera la nueva propuesta del club, y ha escrito un breve comunicado para trasladar su decisión a los medios de comunicación., Frío, distante y calculado, así lo quiere Valdés, sin lágrimas ni tristeza por una decisión estrictamente personal.

A partir de ahora, después de 10 temporadas de éxitos ininterrumpidos, Valdés pasará a estar en el ojo del huracán de la afición. Será así por la manera individualista con que ha decidido romper la cuerda. El portero de Gavà tiene todo el derecho a querer marcharse del Barça, y de hecho, la presión que conlleva el puesto y las exigencias económicas que siempre ha planteado para equipararse a los que más cobran instan también a preguntarse por qué no lo ha hecho antes. Sin embargo, el momento elegido es muy perjudicial para todos. Habla de una posición poco generosa con el club que se lo ha dado todo e, inevitablemente, esa frialdad con la que ahora Valdés le paga al Barça le va a hacer daño. La primera reacción es obvia: las sospechas que pueden abrirse sobre su rendimiento aconsejarán al Barça vender forzosamente a su portero a final de esta temporada.

Se dice que Valdés dejará a partir de ahora de ser querido por el barcelonismo. La realidad, cruda y sencilla, es que nunca lo ha sido. Es decir, no se le ha valorado como a otros. Si jugadores formados en la cantera como Puyol, Xavi, Busquets, Iniesta, Pedro, o el propio Messi, siempre han contado con el calor y apoyo de la afición, con el portero no ha ocurrido lo mismo. El fuerte carácter de Víctor Valdés, alguna salida de tono en las declaraciones y su tendencia a estirar la cuerda en todas las negociaciones ha forjado un clima de desencuentros y pequeñas polémicas que los socios del Barça no han olvidado en sus valoraciones. A Valdés se le ha aplaudido, sí, pero tanto como se le ha discutido. Y muchas veces de manera injusta. Lo que parece es que el portero de Gavà se ha cansado de ese entorno viciado y quiere volar, en sus palabras “a probar otras culturas y otro fútbol”.

¿Tiene motivos Valdés para elegir este momento para anunciar su marcha? Probablemente sí, y ciertas fuentes aseguran que lleva tiempo rumiando el adiós, instado por los petrodólares rusos y dolido por el escaso tacto que la directiva ha tenido con él. Valdés se ha cansado y quiere irse para probar otros retos, pero sus razones son, sobre todo, económicas. Su marcha debe entenderse como el fin de todo ciclo. No hay esta vez lazos sentimentales que valgan. No los quiere el jugador y los van a olvidar pronto el club y  la afición, obligados ya a pensar en otros porteros. Lo único que debe desearse, para quien ha sido un ejemplo de profesional, es que Valdés tenga una buena despedida.


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viernes, 4 de enero de 2013

El desgaste de Nadal

Rafa Nadal, entrenando junto a su tío Toni.

Desde que Rafael Nadal sumara su séptimo Roland Garros, la carrera del mallorquín ha estado salpicada de infortunios y problemas, y a la vez de un gran desgaste. Después de perderse toda la segunda parte del año por lesión, cuesta saber cuando podrá volver a su nivel y a pelearse en las pistas con Djokovic, Federer, Murray y Ferrer. El anuncio de su baja para el Open de Australia (14 al 27 de enero, en Melbourne), además de toda la gira asiática, tras aducir un proceso vírico que ha complicado su puesta a punto, abre un nuevo interrogante sobre la recuperación del ídolo español. Uno más a las dificultades que presenta su vuelta al circuito y la presión que tendrá  para recuperar el terreno perdido.

La prudencia y cautela de Nadal hablan por sí solas de la carga anímica que está obligado a soportar cuando vuelva a pisar una pista en un torneo oficial. Ahora se programa para Acapulco, en el inicio suramericano de la temporada de tierra. La realidad es que no hay prisas, y el exnúmero uno del mundo debe volver cuando se encuentre realmente bien, y en condiciones de dar el máximo. Esa es la mejor estrategia y planificación posible, porque todo lo contrario supone un desafío innecesario, cuando por el camino son inevitables los tropiezos, y más en el exigente mundo del tenis. Y ya se sabe que las derrotas abren el negro proceso de las críticas y la inseguridad.

Quienes están cerca de Nadal confirman que no le obsesiona volver a ser el número uno, pero que sí se exige a sí mismo recuperar el nivel de juego sobre arcilla, con el que ha llegado a lo más alto y a ganar siete Roland Garros. Ese nivel depende directamente de que su físico esté en plenitud y que lo consiga o no dependerá de sus rodillas. Todos los controles médicos auguran a Nadal una necesaria protección para la segunda parte de su carrera. Para calibrar la enorme exigencia del circuito profesional, entre viajes y torneos encadenados, sólo hay que mirar el cuadro de los 50 mejores de la ATP, donde los jóvenes más prometedores no logran la regularidad necesaria para asentarse y tomar el relevo.


Uno de los mejores entre las promesas es el australiano de origen croata Bernard Tomic, de 20 años, que no cierra el año entre los 50 mejores jugadores del circuito. Aunque ha ofrecido destellos de su gran calidad durante el 2012, está teniendo muchos problemas para asimilar el desgaste y confirmar en las pistas las grandes expectativas que despierta su tenis. Es lo mismo que le ocurre a otros jóvenes talentos, que han destacado mucho como júniors --es el caso del búlgaro Grigor Dimitrov (21 años y 48ª del mundo) o del estadounidense Ryan Harrison (20 años y 62º)--, pero incapaces todavía de discutirles las plazas y desbancar a la generación de los 80). Las raquetas más prometedoras no pueden todavía con la fuerza mental de los grandes consagrados, que resisten, como Nadal, Federer o el ejemplar David Ferrer, gracias a enormes sacrificios y a exprimir el valor de la experiencia y la madurez. Pero también, como ahora se ve en Nadal, a una calculada y metódica vigilancia médica del desgaste de su cuerpo para defender los privilegiados puestos del ranking. 

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sábado, 22 de diciembre de 2012

La unidad, el primer trofeo de Tito


Aunque el Barça no ganara ningún título esta temporada, pese a que apunta muy alto, ya es una realidad el primer gran éxito de Tito Vilanova: la unidad del vestuario. Cuando dejó el equipo Pep Guardiola, pocos intuían una transición tan plácida, y menos la gran capacidad de gestión del actual técnico del Barça, golpeado de nuevo por una enfermedad que ha despertado la solidaridad de todo el mundo del fútbol. La recaída de Tito ha servido para despertar un sentimiento que aún no era plenamente visible: la indivisión del Barça en torno a su entrenador.

Lo más importante en la vida es creer en ti mismo, porque al final es con quien compites, y Tito lo ha aplicado desde el primer día, asumiendo la huella indeleble que dejaba su amigo Guardiola. Ha encontrado en la sencillez su autenticidad y se ha ganado a todo el mundo, especialmente a los jugadores, con su trato claro y directo, yendo siempre de cara. Charly Rexach, el descubridor y ‘padre’ de la generación de los Guardiola, Tito, Altimira y Roura, describe a Vilanova como “un tío muy recto”, y probablemente esa es la causa de la implicación de todos los futbolistas, del buen ambiente que hay entre la plantilla y de que hoy nadie dude de que su respuesta, ante la enfermedad y ausencia de Tito, vaya a ser más contundente que nunca.

En un equipo lo importante siempre es “el gallinero”, que no esté muy revuelto. Las acciones de Tito han ido orientadas hacia lograrlo como único camino hacia el éxito. Y Rexach, que fue quien colocó hace años a Vilanova para entrenar en el cadete de los Messi, Cesc y Piqué, cree que sabe conseguir que el vestuario sea una balsa de aceite: “Es una persona directa, que no engaña al jugador, no se calla, le dice siempre la verdad y si cree que uno no va a jugar en toda la temporada se lo dice y se lo argumenta”. Los principios de rectitud y honestidad, y poco amor al protagonismo.

Tito Vilanova tiene más de lo que muestra y habla menos de lo que sabe. Esa es su gran fuerza delante del grupo: la credibilidad. En otro momento difícil en el que vuelve a exigírseles a todos fuerza, valor y compromiso -- a Tito en la enfermedad y a los jugadores en su respuesta--, la unidad es el valor añadido más importante sembrado por el entrenador del Barça. Y,al final, será el más determinante para ganar los partidos y los títulos.

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viernes, 14 de diciembre de 2012

Estilo Barça


El anuncio del acuerdo para la renovación de Xavi Hernández hasta el 2016 debe celebrase como un merecido reconocimiento del Barça a la trayectoria del mejor centrocampista español. Para entonces tendrá 36 años y podrá retirarse con los honores de una larga y modélica vida como blaugrana. No son frecuentes los detalles sentimentales en las grandes operaciones mercantiles del fútbol, ni los gestos directivos hacia los deportistas ejemplares. Sin embargo, hay excepciones, como la que tiene el Barça ahora con Xavi, que dignifican una manera de hacer las cosas. El estilo Barça.

El club ya está redactando un nuevo contrato, que no tendrá, como los anteriores, condicionantes por partidos jugados, o por rendimiento y efectividad. A Xavi se le renueva como un jugador imprescindible, espejo para el fútbol base y referencia por su comportamiento, liderazgo e implicación con el club. Le da al jugador de Terrassa la posibilidad de jugar sus últimas tres temporadas a plena confianza, sin ninguna presión, como el gran timón del Barça que es.  Supone también el premio a su generosidad y esfuerzo desde que llegara con 11 años a la Masia blaugrana, y a su amor por el oficio de futbolista.

Los dos entrenadores que han sabido exprimir mejor las virtudes de Xavi Hernández han sido Guardiola y Luis Aragonés.  Del ‘sabio de Hortaleza’ siempre recuerda Xavi un consejo que le dio: “Si eres egoísta, mejor jugar al golf o al tenis”. En el Barça aprendió desde pequeño a jugar para los demás. Si la trayectoria de Xavi Hernández habla de algo es, sobre todo, de su sentido colectivo, pasión por el fútbol y arraigo a la identidad de su club de siempre. Ha sido su hogar y aquí, entre rondos e infinitas repeticiones para coordinar los movimientos, le enseñaron “a hacer volar la pelota” y “a crear espacios que no existen”. Pura invención y creatividad con la que Xavi se identifica plenamente, ya que no es habitual encontrar un futbolista con tanto entusiasmo por su trabajo. Desde esa vocación de servicio al grupo, ha sabido darle un estilo al Barça y la selección, siempre desde la capacidad de superación y sobre la creencia de que el éxito profesional no llega sin un riguroso trabajo previo.

Con sus 651 partidos con la camiseta del Barcelona, Xavi también escribirá un capítulo difícil de superar como el jugador con más partidos en la historia del club. Además de referente para futuras generaciones, se irá con  un palmarés envidiable: premio Príncipe de Asturias —junto a Iker Casillas—, más de 100 veces internacional, mejor jugador de la Eurocopa 2008 --la primera de las dos que ha ganado con España-- y pieza clave en el equipo que se coronó en el Mundial de Sudáfrica-2010. Pero, entre todos, el premio mayor será el unánime reconocimiento de los técnicos a la hora de valorar su técnica depurada, su extraordinaria visión de juego y su categoría humana para hacerse valioso en el campo, pero también fuera de él.


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viernes, 7 de diciembre de 2012

De Ucrania a Gibraltar



Michel Platini, en el Comité Ejecutivo de la UEFA. EFE
El fiasco organizativo de la pasada Eurocopa de Ucrania y Polonia ha tenido consecuencias para el futuro. Cuentan en la UEFA que cuando su presidente, Michel Platini, analizó los fallos logísticos, la mala calidad de algunas infraestructuras, la especulación con los precios y las camas de los hoteles,  los problemas de telefonía y la falta de vuelos directos para enlazar las ciudades se propuso ‘inventarse’ una nueva Eurocopa para el futuro.  Vino a ser el fin de los experimentos para expandir el negocio del fútbol a países que aún luchan por alcanzar el nivel de la Europa del desarrollo y bienestar. Un cambio para el siglo XXI, o así se quiere vender, con el envoltorio de la innovación y el crecimiento futuro del torneo.

 El proyecto que acaba de anunciar la UEFA de una Eurocopa itinerante por todo el continente para el 2020 nace de la insatisfacción que dejó la última experiencia. Allí, en tierras ucranianas, el organismo europeo se demostró incapaz de garantizar la eficacia de los servicios y controlar las prácticas fraudulentas.  Las críticas que le llovieron desde muchos frentes han servido para escribir el final de la coorganización en dos países distintos. Durante años esa fórmula había contentado las aspiraciones de países pequeños, y les permitió repartirse la responsabilidad sobre la compleja organización de alojar y celebrar partidos de 16 selecciones.

Francia marca, además, otro camino. Iniciará en el 2016 la organización de una Eurocopa con 24 equipos, un aspecto que añade muchas más exigencias para albergar el evento.  Será la última sede única. Y con la idea de vender una Europa unida y sin fronteras, los requisitos que impondrá la UEFA para la edición del 60º aniversario del 2020 sólo estarán en la mano de los países más avanzados en infraestructuras, aeropuertos y estadios.  En el borrador del futuro torneo están ya los nombres de Londres, París, Roma, Berlín, Moscú, Basilea, Bruselas, Amsterdam, Viena, Zagreb, Lisboa y también Madrid, aunque luche en el mismo año por organizar los JJOO, junto a Tokio y Estambul.

Àngel María Villar y Michel Platini.
La Federación Española apoya inicialmente el proyecto, aunque en estos momentos no es su prioridad, sino encontrar la fórmula de parar el negro nubarrón que se le viene encima.  Después de que la UEFA admitiera  a Gibraltar como miembro provisional el pasado mes de octubre, tras una sentencia del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), todos los apoyos que da el presidente Villar en el Ejecutivo europeo son a cambio de otro favor ‘político’: que Platini vete finalmente la admisión de Gibraltar como miembro de pleno derecho. Las presiones son de toda índole. La decisión será en mayo del 2013,  pero Villar y el Gobierno español ya han anunciado que seguirán oponiéndose "con todos los medios jurídicos posibles".

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