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viernes, 2 de noviembre de 2012

Focos para David



La constancia es la clave del éxito, escribe David Ferrer en la presentación de la web de su academia de tenis, un hogar de futuros talentos que ha construido en su Jávea natal. Es el lema que mejor describe a un jugador incombustible por su carácter y tenacidad, que disfruta hoy, a sus 30 años, del mejor momento de su carrera. Quinto jugador del mundo, clasificado por cuarta vez para el Masters –tercera presencia consecutiva entre los 8 mejores del año en Londres--, a David se le presenta la gran ocasión de ser protagonista para engrandecer un importante palmarés de éxitos menores que ha ensombrecido el gigante Nadal con sus 11 triunfos en los Grand Slam.
‘Gladiador’ o ‘Ferru’ han sido apodos válidos para el alicantino, que lucha esta semana por ganar su primer Masters 1000, en París, en una oportunidad única, ya que por el camino no va a encontrarse por primera vez con ninguno de los cuatro ‘monstruos’ del circuito (Djokovic, Federer, Murray y Nadal), mermados físicamente en el final de temporada. Reciente ganador en Valencia –su sexto título de la temporada--, a David sólo le falta el triunfo en un gran torneo para rubricar una carrera excepcional, en la que ha sabido sortear con su lucha infatigable en la pista todo tipo de obstáculos y, sobre todo, las limitaciones de su estatura (1,75 metros) en un deporte cada vez de mayor exigencia física.
La larga lesión de Rafa Nadal ha permitido poner los focos, con justicia, sobre los méritos de David Ferrer, a quien un mito del tenis, Jimmy Connors, calificó como “el ejemplo a imitar por todos los jóvenes, porque siempre saca el máximo de su juego. En el 2012 ha sido el único jugador en ganar en todas las superficies -- tierra (Acapulco, Buenos Aires y Baastad), hierba (Hertogenbosch) y cemento (Auckland y Valencia) – con lo que suma ya 17 títulos en su carrera. Tiene David reservado un lugar entre los grandes, pero le sigue faltando esa corona especial que embellezca su carrera. En su currículo están tres momentos en los que acarició el cielo: la final de la Copa de Maestros de 2007, perdida contra Roger Federer en superficie rápida y bajo techo, y las dos semifinales de dos ‘grandes’ sobre cemento (Abierto de Australia y Flushing Meadows, en EEUU).
Multimillonario y privilegiado, Ferrer se toma el tenis como una carrera de supervivencia, recordando los tiempos en que dormía en hostales, no tenía dinero y tenía que ir ratoneando de donde podía para continuar. La tenacidad, el espíritu de lucha y la constancia siempre como referentes le han colocado como un verdadero ejemplo de deportista, admirable por su resistencia, brillante por su terquedad e inconformismo. Cumplidos los 30 años, todavía compite con la ilusión del primerizo, jamás se da por vencido, ni siquiera viéndose permanentemente eclipsado por los cuatro `intocables’. A ‘Ferru’ le ha llegado ahora su gran momento, la oportunidad esperada en París o en Londres , aunque no sean los títulos ni los rankings quienes hagan al campeón. Como ejemplo de constancia, Ferrer ya se ha ganado el corazón del aficionado con su garra irreductible para saber morir en cada golpe.

Publicado en www.diariogol.com

lunes, 11 de junio de 2012

El modélico campeón


La pasión por su oficio y el amor por el tenis conforman el secreto de Rafa Nadal. El día que ha sumado su séptimo Roland Garros para entrar en la leyenda, batiendo el histórico récord de Bjorn Borg, hay que admirar, más que nunca, la capacidad del mallorquín para conservar intacto el espíritu de lucha . El que ya es uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos se significa como ningún otro como un ejemplo de sacrificio, motivación y humildad, sabiendo preservar la erosión y el cansancio de estar siempre en primera línea. La privilegiada capacidad de superación de Nadal es su verdadero y excepcional talento, como el de Federer es la técnica y el de Djokovic es su fortaleza mental. Siempre el talento y la destreza van juntos, y también en el deporte. Y Nadal no sería el que es sin esa capacidad para trabajar realmente duro en cualquier situación, favorable o adversa, para intentar ser un poco mejor todos los días y aprender de los errores.

Nadal ya tiene más títulos de Roland Garros que nadie en la historia, y más victorias en París que Borg (52 por 49), la referencia de siempre. Posee ya 50 títlulos y el mismo número de victorias en Grand Slam (11) que el mítico  jugador sueco,  ya sólo superado por tres de los grandes mitos de la raqueta: Federer (16), el estadounidense Sampras (14) y el australiano Emerson (12). Ha logrado ser uno de los grandes nombres de la historia del tenis, pero lo increíble es ver que, recién cumplidos los 26 años, a Nadal no se le atisba un final a su ambición, ni tampoco parece que acuse el precio de la fama, el desgaste de los viajes o la autocomplacencia que muchas veces escribe el principio del abandono.

Nadal es el campeón modélico porque su virtuosismo va ligado a su esfuerzo, coraje y voluntad. Sabe, como los grandes pianistas, que sólo repitiendo escalas miles de veces se puede llegar a obtener y compartir después el inmenso placer de la música. Por eso Rafa sigue ilusionado como una promesa, repitiendo mecánicamente todos sus golpes en los entrenamientos, machacándose con su raqueta buscando la perfección, para poder vivir momentos tan sublimes como el de ayer en París.